jueves, 6 de septiembre de 2012

Religiosidad: Holismo consciente y congruente

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Religiosidad: Holismo consciente y congruente

Por: Víctor Hugo Olmos Olalde
Cambio social
Al elevar mi mirada por lo alto de aquella imagen majestuosa que me pudo brindar mi propio mapa, solo pude ver aquello en lo que yo mismo podía vislumbrar, anexando parte de todo aquello que me fue heredado por sangre y enseñanza. Han congestionado nuestro estado mental, le han dado formas y estilos; colores y dimensiones; escrito y tatuado deberes y obligaciones, marcas degradantes inmovilizan nuestros valores, ética y moral afectando nuestro diario vivir. Se han adueñado de nuestra conciencia y nuestra congruencia; del pensamiento y de la conducta; de las palabras y los sentimientos. Las religiones nos han dejado al desnudo intelectual y nos han proclamado en un inventario de “mediosincracia” y “miedocre” (creer en el miedo) muerte lenta.

Estoy harto de ver injusticias y culpas a todos y nadie logramos ponernos de acuerdo con la responsabilidad de lo que hacemos y dejamos de hacer, siempre culpando a la pareja, a los maestros, políticos, policías, narcos, religiones y todos aquellos que se nos ponen enfrente; infelices inconscientes alejados de toda conciencia con la responsabilidad. Elevemos nuestro nivel consciente y congruente, elevemos nuestra ilusión utópica de ser mejores humanos; ya basta de seguir enajenado en productos vacíos, en televisiones baratas, en discursos y palabras “sagradas” que no son respetadas ni por sus propios creadores. Hemos llegado al final de su época, se ha terminado el colapso de inconciencia en el que vivimos durante cientos de años, los controles han cambiado y ya no hace falta permanecer en la burbuja de la ignorancia, la humanidad ha crecido intelectualmente y necesita libertad: necesitamos tomar conciencia.
energia
Muchas religiones fueron creadas con falsas conciencias acerca de cómo debemos de guiar nuestro pensamiento y tratar de satisfacer necesidades que han sido determinadas de manera errónea. Nuestra superficialidad ha sido una herencia materialista que han inflamado las verdaderas sensaciones, comportamientos o conductas. Tablas, pergaminos y papel llenos de palabras, signos y símbolos se han sumado con las décadas a la forma de control, cambiando con el paso del tiempo a imagen y semejanza de aquellos que estén en el poder. Reglas y códigos absurdos por su manipulación, por su comodidad, por su desvalorización; ese es el verdadero secreto. Nos han hecho a su imagen y semejanza; ignorantes burdos de la paz y la tranquilidad; obsoletos cuerpos en movimiento titereteados desde 
las cúpulas “sagradas” de humanos irreverentes ante sus mismas reglas y códices. Todas las religiones se han comportado en el mismo tenor, todas han expuesto a las demás en el ridículo de falsedad, de unicidad y no de individualidad, ideologías viciadas de grandes maestros que verdaderamente deseaban dejar una humanidad unida; en donde todos los colores conviviéramos en el mismo camino; el amor.

Aristóteles, Buda Gautama, Abraham, Moisés, Krishnamurti, Jesús, Trimegisto: Grandes Maestros de la conciencia; judíos, islámicos, cristianos o católicos, budistas, extremistas, hinduistas, espiritistas, gnósticos; todos quieren el mismo ideal: el amor a la humanidad, a la vida: la felicidad. Más sin embargo han establecido barreras entre ellas, enemigos públicos de unos contra otros, una guerra interminable de odio y apatía por querer ser los únicos, muerte y sangre han derramado época tras época, países enteros han sido derrocados y esclavizados; superfluamente han enconado el amor mientras por debajo mutilan al pobre, al que mantienen ignorante. Todos ellos acusadores de Hitler, pero genocidas de la humanidad, del pensamiento y elección libre. Los grandes maestros dejaron la huella de amor, y un puñado de seres irracionales se adueñaron de su ideología y la han reescrito a su favor. La congruencia de los grandes maestros ha sido mutilada por la incipiente falsedad de poder, de miedo a lograr unirse al ser único de energía del que todos provenimos.
ennuestrasmanos
Nuestra verdadera toma de conciencia podría determinarse a partir del momento en el que poseemos los conocimientos, sensaciones y programación adecuada para la toma de una decisión, está tendrá que ser con responsabilidad total de cada uno de los integrantes de la comuna en general. Lo que digo es que creamos en nosotros mismos, seamos creyentes o ateos, que creamos en la humanidad y el pensamiento creciente, en la virtud única que poseemos del entendimiento y la conciencia, que todo ello se vuelva consciente. Jesús, Buda, Hermes; todos deseaban unificar a la humanidad, en el entendimiento de la conciencia energética, ellos y muchos más utilizaron sus habilidades para idealizar aquello que nos han dicho que es utópico y de lo que nos aferramos a su falsa existencia. Todos somos parte de un mismo sistema, todo puede moverse y afectar en cualquier lugar, los milagros son efectos causados por nosotros y para nosotros, nuestra energía se transforma de manera subjetiva y se transpone en secuencias uniformes de causalidades; y esas son solamente creadas por nosotros, nosotros somos los responsables y nadie más de lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos. Todo es perfilado de tal manera que afectamos nuestra propia vida. Eso es la toma de conciencia y de coherencia religiosa. Basta de hacer 
responsable a dioses y religiones de nuestros actos; yo, tú; familia, amigos, sacerdotes, políticos; todos somos parte del sistema energético. A esa energía no le importa si eres ferviente creyente de alguna de las religiones, no. Simplemente la energía se mueve como es transmitida por nosotros mismos, no le importa si tenemos una bandera de un color o si hablamos algún idioma o lengua, no le importa si creemos en dios o si somos ateos, la verdadera religiosidad se da cuando nos conectamos conscientemente con esa energía y le damos a nuestra vida congruencia, respeto, responsabilidad.

Lo que intento decir es que todos formamos parte del aquí y el ahora, nadie puede excluirse de los efectos que pueden crear al hacer o dejar de hacer, cada acto que llega a realizarse crea un efecto, cada acto que no se realiza causa un efecto, todo en esta vida es causado por nosotros mismos, todo lo que nos sucede cotidianamente es porque nosotros lo causamos. Nada es probabilístico, la suerte no existe; solamente la causalidad de los movimientos que realizamos o no. Y entonces, es este el momento de reencontrarnos con el poder, con ese gran arquitecto energético al que pertenecemos todos y que a su vez el existe por nosotros; el todo es más que la suma de sus partes, pero el todo no existiría sin las partes, por lo que todos estamos aquí para hacer o no hacer que sean causadas las cosas. En nosotros está el cambio, en nosotros está la unificación hacia el amor que nos enseñaron los grandes maestros, en nosotros está el poder de creer en nosotros mismos, eso es lo que las religiones deberían de inculcar, de enseñar; creer en nosotros mismos y unirnos al todo. Ese es el verdadero secreto que la religión nos ha ocultado.


Tomemos conciencia de manera congruente.

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